¿Cómo nos vinculamos? La repetición del conflicto original

 

Patronesderelación

Yo soy uno que viene de su árbol, un peral. Tú eres una que viene de su árbol, un castaño.

Yo soy yo, tú eres tú.  Yo no vine a este mundo a satisfacer tus expectativas, tú no viniste a este mundo a satisfacer las mías. Si nos encontramos, puede ser hermoso. Si no…no hay nada que hacer”. (F.Perls)

Hay algo que hicimos todos igual. Llegar, caer al mundo. Todos vinimos de una oscuridad húmeda, de las tripas de una madre, limpios, puros, curiosos. Desde dentro, y según la melodía que se va escuchando fuera, y las emociones de mamá que son como un telediario, con su prensa rosa, verde y amarilla, nos vamos guiando… ¿qué hay ahí fuera?, ¿qué me espera, que tipo de mundo es ese?, ¿será bueno para mí?

Uno llega por fin, algunos bienvenidos, bendecidos, esperados… la mamá, llena de amor, ebria de hormonas, se entrega, y la criatura sabe esto y hace su parte, desea salir ahí fuera, y al compás de los latidos y deseos cruzados, dejaré mi cueva de amor…ya salgo mamá, ya salgo, ya no seremos uno, ahora seré yo y nos miraremos, frente a frente.

Ya fuera, hace calor, o frío. Tengo hambre, o no, me sacio. Me escuece el culete, ¿hay alguien por ahí?, ¡me he cagado encima!, normalmente mamá acude a mi sofisticado llanto, tengo uno para cuando me lo hago encima y otro para cuando es hambre, y otro cuando tengo miedo de esos ruidos feos, y unos cuantos más, hay uno, uno que es desesperante para mamá, no falla, lloro como loco al punto de perder el aliento! Y chimpún! aparece ese ser angelical, y soluciona, me calma y satisface. Que duro este mundo de NECESIDADES. Dentro, en la cueva oscura y tibia, lo tenía todo, era un buffet libre, pero aquí..aquí se pide..o se muere.

Es buen ejercicio en terapia de pareja tratar de tender una mirada desde esta comprensión hacia el/la compañero/a, como quien mira a esa criatura que fue, que de algún modo sigue siendo, un hombre, una mujer, en camino del amor, un ser que tuvo que defenderse del terror y la incertidumbre, que además…decide caminar a mi lado. Mírala!, ella es un corazón, como el tuyo. Es el mismo corazón de cuando llegó al mundo, el mismo anhelo, las mismas ganas de celebrar la vida. Mírale!, fíjate en sus ojos, qué ves?, es aquel chico, sigue siendo él.

De las cosas más raras de este mundo… porque no sé cómo te lo viviste tú, si tu mamá acudía pronto a tu llanto o..esos minutos de espera te apagaron para siempre. Al principio, es cuestión de minutos..ufff!! Pero..más tarde a mí me pasó..¿lo cuento?..me paso eso del placer, el amor y las caricias..todo junto, que locura! Porque de todas las necesidades de este mundo, una es la que más chuta de todas, el AFECTO. Pero, ese día, ese día…todo mi cuerpo se encendió de placer y amor y curiosidad, eso que la naturaleza no distingue, y yo me acerqué a mamá y creo que mi piel exudaba ese olor del amor encendido de deseo, y mi cuerpo vibraba y yo ya estaba mayorcito de algunas cosas que recién me sorprendían, nací chico, y el amor y el placer se me juntaban. Tengo un cuerpo, de eso me di cuenta pronto, porque se cagaba claro, y me retorcía de hambre, pero, esto que me pasa es nuevo, tan nuevo!! Es el despertar sexual, porque somos seres del placer, sensuales, mamíferos. Y me acerqué a mamá, y ella, con sus pupilas embriagadas y todo el dolor de su corazón, el susto que se pegó! Se giró, y me dejó en la nada.

Que susto ese día amigos, esto de ser humano. Veréis, y aquello que veían vuestros ojos, porque desde esas ventanas vimos todo, lo veíamos todo, hasta lo no dicho. Uno podía ver el miedo de papá detrás de su soberbia, el daño detrás de su orgullo. TODO

Cada uno de nosotros tuvo que atravesar los impepinables!, y de esas citas con la teta, los esfínteres, la piel, los genitales..del resultado de esas batallas hercúleas de la criatura que fuimos…salió él/ella, mi compañera, mi compañero. En terapia de pareja amar en comprender, realmente ver quién tengo enfrente, quién es?, cuanto le costó llegar a decir “yo soy”, cuanto le cuesta hoy día. Los problemas de pareja provienen de la ceguera de quien ama una idea del compañero, y no la imagen real de la persona que es, y esto es un caudal permanente de decepción, de injusta decepción.

¿Cómo te llamas?, eso..Lucas, Lorena, Bertín..da igual, eres un tú que lo vio todo. Y de tanto que vio, aprendió a callar, a silenciar. En este mundo hay que sobrevivir, eso es lo primero. Y tan listos y tan lindos, complacíamos a mamá con un silencio, aunque en este mundo de necesidades uno no para, no para!! de necesitar..pero uno aprende a..dejar de pedir, y uno deja de pedir hasta el amor y confianza, porque uno sabe, llega un momento en que uno sabe, que los mayores, los hermanos y hermanas, también necesitan atenciones, y que no hay para todos.

Como sea que cada cual aprendió a sobrellevar las necesidades de su cuerpo y de su alma, en un ambiente familiar concreto, con una madre y un padre concretos, ¿cómo se llamaba tu papá?… un hombre, como tantos hombres que también fue inocencia pura, y tuvo que sobrevivir a su manera, ese padre, o esa madre, ya cuando uno es adulto y les ve canosos y encorvados, cuando la tierra les llama en ese ecuador de la vida incuestionable que son las canas, uno entiende, que no es que no quisieran darme, que es que no sabían dar tanto como yo necesitaba, o que no tenían, o que a ellos tampoco les llegaron las peras, las castañas, y esos hombres y mujeres, que cuando uno les pregunta cuánto amaron a sus hijos, a sus hijas, y se les llena el corazón, porque dieron mucho, dieron valientemente, temerosos, balbuceantes. Nunca nadie, salvando las más graves patologías que afectan a la mente humana, es capaz de dejar morir a un hijo, y uno lo ve gordo y piensa que no hay más, que es suficiente… pero tras las comisuras de los hoyuelos y las piernas rechonchas hay un alma que anhela ser mirada con amor y aceptación total, un alma que cuando regresa a la casa del colegio y las travesuras, vuelve con una colección de vergüenzas, proezas, humillaciones..es tan fácil dañar el alma de una criatura.. ¿te acuerdas de la adolescencia?, que miedo por Dios! mitad niña, mitad mujercita, un centauro!

Y uno llega a la casa y solo quiere ser mirado, reparado con amor. Y ese amor a veces no estaba, y no estaba porque papá y mamá, seguían buscando el suyo propio, alguien que los reparara.

Preguntémonos cuanto de esto sigue vigente en nuestras relaciones de pareja, de qué manera seguimos exigiendo que nuestra herida sea atendida, ya no por papá, ni por mamá, sino por el compañero/a. Cuánto de esto está detrás de los problemas de la pareja.

¿Qué entendemos por patrones de relación?

Si para sobrevivir hay que pedir, ¿cómo pides?, ¿cuánto pides?, ¿pides?

La manera en que nos relacionamos con los demás, la manera en que nos vinculamos recuerda mucho y es un fiel reflejo del vínculo que tuvimos con los padres.

La totalidad de la historia biográfica, sobre todo aquella de la primera infancia que cristalizó en aquellos juramentos que formaron el carácter, está en el Aquí a Ahora de tus gestos, en la relación del Yo-Tú, también en la relación terapéutica. Es sobre todo en los vínculos que hacemos con personas queridas, cercanas donde entramos en las tinieblas de la intimidad, donde estamos más expuestos y frágiles, desnudos ante el Tú nos protegemos, no vean lo que traigo, lo feo, tan cerca estamos que se puede oler la herida.

La herida de la infancia, esa herida hecha de decepciones y anhelos, aún en las historias más bellas se maquilla y esconde una pena de la que nadie nos libra, porque es la misma condición humana una condición de caída del paraíso y este mundo es un mundo de continua necesidad como decíamos y una búsqueda, sobre todo una búsqueda insaciable de un amor, que no pertenece a este mundo, sino a otro. Por eso andamos, dicen las buenas lenguas, rodeados de ángeles y arcángeles, conmovidos por la odisea de los valientes humanos que decidieron bajar y probar esto de la vida en la Tierra, esto del espíritu encarnado, del Ego y la Esencia.

Pero, que son esos  ¿PATRONES DE RELACIÓN? En ningún otro escenario como en la pareja, sucede de manera más clara, la repetición de lo viejo, de la herida. Pues no hay vínculo tan fuerte que avive el apego experimentado con la madre, con el padre. Es la pareja que nos hace sentir tan pequeños, o tan grandes y… ¿cómo vamos a la pareja?, nos enamoramos, vamos locos, ciegos, encharcados de hormonas, flotados, con una expectativa atroz de que el otro va a salvarme al fin de mi aterradora soledad, de mi profundo autodesprecio. Una expectativa que se convierte en un peso excesivamente grande para el Tú.

He vuelto a irme del tema… patrones de relación, problemas de pareja, crisis de pareja, una estrategia para que el otro se quede, pura manipulación infantil, eso es el carácter. Un espejismo, yo digo que en la pareja somos seis porque también están los fantasmas de los padres. Tal gesto de mi pareja me recuerda a mi madre, y me toca directo en un lugar emocional herido, y entonces reacciono..!Tú no me quieres!, ¡me quieres mal!, ¡me tratas mal!, le acuso. Los patrones se repiten, es lo propio del carácter, perpetuarse, confirmar que el mundo está mal. Como vamos en automático y siempre reaccionamos, no vemos al otro en su singularidad. Jugamos a adivinar sus intenciones maliciosas en vez de ver sus límites como persona, lo que puede o no puede darme, lo que quiere o está dispuesto a dar. Pero uno lo quiere todo, porque aprendió a conseguirlo, sea llorando, sea seduciendo, sea robando. Nos convertimos en vampiros del amor, sedientos de esa mirada total que no tuvimos.

La crisis de pareja es un enganchón en un bucle de repeticiones, un cruce de acusaciones mutuas donde uno no sabe dónde empiezan los conflictos. En lugar de decir, tal palabra o actitud tuya me daña, me pasa eso, no lo puedo evitar, y quizá con más conciencia uno recuerda por qué le hiere tanto, en lugar de esto, uno se enoja y le hace pagar al otro con su enfado. Esto es lo que se repite.

Si tan solo ACEPTARA que no es que no me quiera, que no es que no me acepte…porque andamos al acecho de los gestos, cualquier gesto en el otro que nos sirva para CONFIRMAR que me rechaza, ves? Otra vez me rechazan, me, me, me.. Somos muy vampiros, dice Claudio Naranjo, vampiros autoreferenciados.

Pero cómo es posible tal cosa! Mis años de vida dan cuenta de un sinfín de hazañas que avalan mi madurez. Tiempo atrás que solté mi rencor hacia los padres, eso lo tengo superado!… Dicen muchos, y puede que estén en lo cierto. De nuevo, nada como el escenario de vivir en pareja para poner a prueba lo reactivo y trabajar en limpiar las tinieblas que separan lo que veo/siento, de lo que hay/es en el Tú.

Como sea que cada cual aprendió a buscar amor y protección a su manera y según las circunstancias que lo rodeaban, cada cual ha desarrollado su propia estrategia, y dicha estrategia la llamamos carácter. Y es el carácter lo que uno descubre de sí y del otro en la relación de pareja, y es el carácter lo que tratamos de enfocar en terapia de pareja, y más concretamente cómo se articulan dos caracteres que tratan de encontrarse y disfrutar.

No sé si se ha entendido esto de los patrones de relación, pero decir que yo he disfrutado mucho con este relato.

Gracias.

 

Rubén Garrido. Psicólogo y psicoterapeuta gestalt.

http://www.terapiaparaproblemasdepareja.com

 

 

 

 

 

3 comentarios en “¿Cómo nos vinculamos? La repetición del conflicto original

  • Hola Rubén, un escrito muy didactico. Yo estoy ahora mismo pasando una pequeña crisis de pareja y es cierto lo que comentas de que hay unos patrones de relación en la pareja. Es probable que intente convencer a mi pareja para ir a algún tipo de terapia.
    Un saludos

    • Hola Juan, gracias por tu comentario. Estaremos a tu disposición cuando lo necesites. Nuestro servicio cuenta con una primera sesión gratuita y sin compromiso.

      BarcelonaGestalt

  • Esta frase “La crisis de pareja es un enganchón en un bucle de repeticiones” es perfecta, si no te importa me la guardo porque me gusta cómo define la crisis con palabras coloquiales.
    Saludos

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