La pareja patriarcal. El origen de los problemas de pareja

Seguramente hayas oído o discutido acerca de este término: el PATRIARCADO. No es fácil negar esta enfermedad sociocultural. Hay quien trata todavía de defender la supuesta democracia en que vivimos. Yo recuerdo, de cuando estudiaba historia en secundaria, aquello de “dictablanda”.

Lo que han hecho las mujeres de nuestro tiempo es “destapar” , desenmascarar al monstruo. La sorpresa es que han abierto la caja de pandora!, y esto es una heroicidad. Nos damos cuenta que, en su lucha por la equidad y la justicia social, el hombre también puede incluirse. Que el feminismo no es una lucha contra los hombres, que es una lucha contra una estructura social de la que todos salimos malparados y que el machismo es algo que afecta tanto a hombres como a mujeres.

La Mente Patriarcal, como se refiere Claudio Naranjo, es un fenómeno social que proviene de los orígenes mismos de la civilización que conocemos y que se circunscribe a un período de la historia en que la humanidad, bajo la presión de las últimas glaciaciones, hizo un cambio de organización social, tomando el hombre la autoridad sobre la mujer y los hijos, en un sentido de supervivencia, pues eran tiempos de conquista, de violencia, robo y agresión. La masculinidad se impone a la feminidad en un intento de sobrellevar la dureza de los tiempos. Y en definitiva una inercia que llega hasta nuestros días, pues es el Capitalismo un modelo de organización social explotador, imperialista, además de autodevorante. Adam Smith apuntaba en sus postulados del libre mercado, cimiento del capitalismo, a este pronóstico de ciclos de expansión y contracción, y en definitiva, que el DINERO es DEUDA.

Dicho esto y sin más enredos, y como todo está imbricado y la cultura premia este tipo de persona competitiva, eficazmente productiva, un tiburón de Walt Street, con ese punto frío y despiadado, pero también un canon de belleza enfermiza y tantos atributos jodidos… PARENSE en este punto! Instituciones enteras, una escuela vendida a las empresas, un país vendido a la oligarquía del mercado. ¿Cómo estará la pareja?

La pareja, célula básica de la sociedad, escenario de crianza y transmisión cultural. El imperialismo instrumentaliza la familia en su empeño de fabricar dóciles empleados, en lugar de personas libres. ¿Cómo lo hace? A través del miedo nos segrega, nos desune, nos enfrenta, por razas, por creencias, pero también por sexos.

Ser hombre o mujer no implica ser masculino o femenina por naturaleza. Por naturaleza se es hombre, o se es mujer, y cada sexo porta sus peculiaridades, no exentas del bagaje de las eras, pues es el cerebro del hombre un cerebro especializado para cazar, es un cerebro cazador, y de esto da cuenta la neurociencia y uno puede imaginar que tal estructura cerebral asociada a tal función se sobredesarrolló a lo largo de los siglos, y son los ojos hoy día una vía sensorial sobreexcitada porque su “naturaleza”, más bien su rol por milenios, fue permanecer alerta.

Es la cultura la que nos asigna roles de género, pero no roles naturales, sino roles construidos artificiosamente u oportunamente. Así, ser femenina es ser una princesita, y ser masculino significa ser un macho ibérico. Llevados al extremo, claro! A veces, es bueno exagerar para poder entender dónde nos llevan determinadas actitudes, la sobreactuación o exageración es una técnica conocida en la Terapia Gestalt.

Yo sí creo que la naturaleza dota a la mujer y al hombre de una experiencia interna distinta en su percepción de la vida y las relaciones humanas. La experiencia más marcadamente distintiva es la gestación y todo lo que comporta. El organismo de la mujer es creador de vida, aloja vida, vida de hombres y vida de mujeres. La crianza es una vivencia que también afecta de diferente manera a mujeres y hombres. El bebé mamífero humano tarda mucho tiempo en ganar autonomía a diferencia de otros mamíferos animales.

El patriarcado es machista porque favorece esta segregación y educa a la mujer en una manera que inviste al hombre de una supuesta “masculinidad”. Recordemos que son las madres un agente educativo de significativa influencia en la crianza de los hijos varones, esos hijos que se tragan las lágrimas y aprietan los puños para seguir el modelo del padre patriarcal.

Los valores se interiorizan por observación del modelo de los padres y otras autoridades significativas de la infancia, y por el refuerzo o corrección que recibimos de ellos. Los medios de… “abducción”, la publicidad, tétrica en la implementación de métodos propios de las sectas por cuanto persuade coercitivamente. Así la cultura reparte los roles de género:

“Tú mujer, serás femenina, si no te muestras como tal te quedarás sola y nadie, ningún hombre vendrá a salvarte, sin ese hombre, tu valor como persona desaparecerá, y serás juzgada como un ser marginal, brujil, y desgraciado, tu castigo será la expulsión”.

Tú hombre, serás masculino, si no te muestras como tal serás ridiculizado por tus semejantes, cualquier muestra de lo contrario despertará sospechas de tu condición sexual a riesgo de la expulsión y la deshonra. Por tanto es una obligación”.

Nos han enseñado a maltratar en nosotros la parte contraria, pero a buscarla fuera sin embargo, y esto nos obsesiona.

Lo masculino o femenino no son atributos inherentes y exclusivos del hombre o la mujer. Son dos energías, dos cualidades que se dan en cualquier ser humano, que se conjugan, se alternan, se equilibran. La salud es la armonía de estos opuestos en nosotros mismos, es el ánima y el ánimus, el yin y el yan. En la medida que nos han hecho creer que es impropio manifestar una cualidad que nos nace de una manera tan natural como la opuesta, hemos de reprimirla. Es por ello que el amor romántico es tan romántico, porque es salvador de la identidad profunda. De ahí parte la idea de la media naranja, una ilusión neurótica, de completud. Nada como la pareja nos despierta tanto el anhelo de regreso al paraíso del que proviene nuestra esencia.

El masculino y el femenino cultural son una máscara, como la de la personalidad individual, pero una máscara colectiva. Nos salva del ostracismo, pero nos amputa una parte de nosotros, nos condena a una inmadurez eterna.

La pareja patriarcal, se fundamenta en esta creencia en el amor salvador. Parte de esta unión entre dos personas rotas internamente, que buscan erradamente en el otro, su propio opuesto. Cuando uno de los dos muestra signos de bacilar en su rol, esto no es aceptado por el otro, que tratará de mantener el equilibrio neurótico en que la pareja se sostiene. No permitimos que el otro se integre, se desarrolle y crezca, porque esto perturba la ilusión de estar equilibrados por un apoyo externo, y también porque el propio rol jugado queda en entredicho. Si soy hombre, y mi pareja se muestra masculina, ¿cuál es mi función aquí?, entonces ¿qué es lo que puedo yo aportar?

Como sea que las máscaras se sostienen con chinchetas, así el masculino y femenino se sostiene con la valoración de la pareja. “Ese es mi hombre”, “así me gusta nena” son frases cliché sacadas de un cancionero, muy actual por cierto. Vivimos el auge del esperpento de la cultura musical, muestra de ello, el reggaetón y sus contenidos sexistas.

La pareja patriarcal no funciona sin el consentimiento mutuo de estar jugando al mismo juego. “Tú serás mi macho fuerte y proveedor, harás grandes proezas para mí y con ello me demostrarás lo que me amas”; “Tú serás mi hembra sumisa y desvalida, mi princesa. Haré proezas por y para ti, y me amarás más si cabe”.

La pareja patriarcal es un modelo cultural, heredado y que genera muchos beneficios a la industria pasional. No es más que un modelo, que condena al sufrimiento a las parejas, porque es como un pacto, un pacto de supervivencia, que en el mejor de los casos, muere de aburrimiento, y en el peor de los casos muere de amor, amor frustrado, es decir, dolor.

2 comentarios en “La pareja patriarcal. El origen de los problemas de pareja

  • Hola, enhorabuena por el post. Es cierto y se podría decir que algo triste, saber que aún hoy día hay mujeres que ven con naturalidad y algo normal este tipo de parejas. Los estudios afirman que cada vez son más las chicas jovenes que piensan como antaño, que el hombre es el dominante y que deben ser las mujeres las sumisas. Por suerte se está haciendo un gran trabajo en los colegios e institutos para intentar concienciar de lo contrario.
    Saludos

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